Hoy es Jueves y los Jueves son de Biomecánica
La evolución de la especie humana, desde caminar en cuatro patas hasta adoptar una postura erguida, implicó importantes cambios en la estructura de la columna vertebral. Uno de los principales cambios fue el desarrollo de la curva lumbar. Originalmente, esta zona de la columna se inclinaba hacia adelante, pero al caminar erguidos, la curva se invirtió, volviéndose cóncava hacia atrás, lo que hoy conocemos como lordosis lumbar.
Este cambio no fue completamente absorbido por la inclinación de la pelvis, dejando un ángulo residual en la columna lumbar. La magnitud de este ángulo, o lordosis lumbar, varía de una persona a otra, dependiendo de la posición de su pelvis.
Por otro lado, la columna cervical, que conecta con el cráneo, también sufrió modificaciones. En lugar de estar alineada detrás de la cabeza, la columna cervical se desplazó hacia abajo, lo que resultó en el cambio de posición del orificio por donde pasa la médula espinal, llevándolo a la base del cráneo.
En los animales que caminan en cuatro patas, las cuatro extremidades soportan el peso del cuerpo. Sin embargo, cuando los humanos comenzamos a caminar en dos patas, este peso se distribuyó únicamente en las piernas, mientras que los brazos quedaron libres para realizar otras funciones.
El Desarrollo de las Curvas en los Humanos
Este proceso de transformación también se refleja en el desarrollo individual de cada ser humano. Al nacer, la curva lumbar está inclinada hacia adelante. A los cinco meses de vida, esta inclinación se mantiene, pero no es hasta alrededor de los trece meses que la columna lumbar se endereza completamente. Luego, alrededor de los tres años, comienza a formarse una ligera curva lumbar, que se consolida entre los ocho y los diez años, momento en que alcanza su forma definitiva.
Así, el desarrollo de la columna en cada individuo sigue un proceso similar al de la evolución humana, mostrando cómo nuestra biología refleja millones de años de adaptación y cambio.
