Las fuerzas de compresión sobre el disco

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Los discos intervertebrales soportan una gran parte del peso corporal, y estas fuerzas de compresión aumentan a medida que nos acercamos a la base de la columna, en la región del sacro. Este aumento de carga se debe al peso acumulado de las partes del cuerpo por encima de cada disco.

Distribución de las cargas en los discos:

En un hombre promedio de 80 kg:

  • La cabeza pesa alrededor de 3 kg.
  • Los brazos y piernas suman aproximadamente 14 kg.
  • El tronco pesa unos 30 kg.

El disco ubicado en la base de la columna, entre la quinta vértebra lumbar (L5) y el sacro (S1), soporta aproximadamente dos tercios del peso del tronco, es decir, unos 37 kg. Además, los músculos alrededor de la columna contribuyen a mantener la postura, sumando más carga a los discos.

Factores adicionales que aumentan la carga:

  • Peso adicional: Cargar objetos pesados incrementa la presión sobre los discos.
  • Movimientos bruscos: Acciones repentinas pueden generar picos de fuerza que sobrepasan la capacidad del disco, especialmente en personas mayores o con discos debilitados.

Impacto de la salud del disco:

La respuesta del disco a las fuerzas de compresión varía dependiendo de si está sano o lesionado:

  1. Disco sano:
    • Al aplicar una carga de 100 kg, el disco se comprime alrededor de 1,4 mm y recupera su forma al retirar la carga.
  2. Disco lesionado:
    • Bajo la misma carga, el disco se comprime 2 mm y no recupera completamente su grosor inicial.

Esta pérdida de altura afecta negativamente las articulaciones entre las vértebras, conocidas como articulaciones cigapofisarias.

Efectos en las articulaciones cigapofisarias:

  1. Disco con grosor normal:
    • Las superficies articulares permanecen alineadas, permitiendo un movimiento adecuado de la columna.
  2. Disco con pérdida de altura:
    • Las articulaciones se desalinean, disminuyendo la separación entre ellas y aumentando la presión.

Riesgos a largo plazo:

La pérdida de grosor del disco y la desalineación articular son factores que contribuyen al desarrollo de artrosis en la columna, un deterioro progresivo que afecta tanto la movilidad como la calidad de vida.