Planificación
Encuesta de salud y clima: preguntas que sirven y preguntas que no
Una encuesta mal hecha genera expectativas que no se cumplen y enseña a la plantilla a no contestar la siguiente. Qué preguntar, cómo garantizar el anonimato y qué hacer con los resultados.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 7 minutos ·
Una encuesta es la herramienta más barata para saber qué le pasa a una plantilla y la más fácil de estropear. El fallo casi nunca está en las preguntas: está en lo que ocurre después.
La regla previa
No preguntes lo que no vas a poder abordar. Cada pregunta genera la expectativa de que ese asunto se va a tratar. Si preguntas por el salario y no hay margen, has creado una frustración que antes no existía.
Una encuesta sin devolución de resultados y sin ninguna medida es peor que no hacer encuesta: enseña que contestar no sirve para nada.
Qué preguntas sirven
Salud musculoesquelética
Con zona corporal y frecuencia, no con un «¿tienes dolor?». Existen instrumentos validados para molestias por zona que permiten comparar con otras poblaciones y entre años. Preguntas que funcionan:
- ¿En qué zonas has tenido molestias en los últimos doce meses? ¿Y en los últimos siete días?
- ¿Esas molestias te han impedido hacer tu trabajo con normalidad?
- ¿Has consultado a un profesional por ellas?
- ¿Relacionas tu molestia con alguna tarea concreta de tu puesto?
Presentismo
Con instrumentos validados —WPAI, WLQ o el HPQ de la OMS— que preguntan por días con síntomas y grado de limitación. Es el indicador con más valor oculto de toda la encuesta.
Factores psicosociales
Si la empresa tiene evaluación psicosocial hecha, este bloque no hace falta duplicarlo. Si se incluye, mejor con dimensiones de los métodos validados —carga, autonomía, apoyo del mando, claridad de rol— que con preguntas propias.
Hábitos, con cuidado
Actividad física, sueño y descanso, sí, en formato general. Peso, alimentación detallada o consumos: es información sensible, aporta poco a la decisión y aumenta la desconfianza. Nuestra recomendación es dejarla fuera.
Y la parte accionable
Las preguntas que más rentabilidad dan y que casi nunca se incluyen: ¿en qué horario podrías participar en una actividad de salud?, ¿qué te impide participar hoy? y ¿qué te ayudaría más? con opciones concretas. Son las que convierten la encuesta en un plan.
Qué preguntas no sirven
- «¿Estás satisfecho con la empresa?» No dice qué cambiar.
- Preguntas de dos ideas a la vez. «¿Tu jefe te apoya y te da autonomía?» no se puede responder.
- Escalas cambiantes entre secciones, que confunden y arruinan la comparabilidad.
- Preguntas con respuesta socialmente obligada. «¿Cuidas tu salud?»
- Cualquier dato que permita identificar a alguien por combinación de variables: área, edad, antigüedad y sexo en un equipo de seis personas identifican a una persona.
El anonimato
- No pedir datos identificativos ni combinaciones que identifiquen.
- No desagregar por debajo de un tamaño mínimo de grupo. Si un área tiene menos, se agrupa con otra.
- Gestión por un tercero si el asunto es sensible, con la empresa recibiendo solo resultados agregados.
- Explicar por escrito y antes qué se recoge, quién lo ve y qué se hará con ello.
- Y cumplirlo. Una sola vez que alguien perciba que se ha deducido quién dijo algo, no habrá más encuestas útiles.
Frecuencia y participación
Una encuesta amplia al año, y opcionalmente un pulso corto de cuatro o cinco preguntas cada trimestre. Más que eso produce fatiga y menos participación.
Lo que sube la participación: que sea corta —menos de diez minutos—, en horario laboral, con acceso fácil para quien no tiene ordenador, disponible en el idioma que haga falta, y con el compromiso explícito de devolver resultados en una fecha concreta.
La devolución, que es lo que decide todo
En un plazo corto, un mes o menos: qué ha salido en agregado, qué se va a hacer, qué no se va a hacer y por qué, y cuándo se volverá a preguntar. Ese cuarto punto —decir con honestidad qué no se va a abordar— es lo que más credibilidad da, aunque parezca lo contrario.
La participación de la siguiente encuesta se decide aquí, no en la comunicación de lanzamiento.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
De todas las preguntas de una encuesta de salud, las que más rendimiento dan son las de zona corporal y frecuencia. Son concretas, comparables entre años y señalan directamente dónde intervenir.
Empezamos por la columna porque es la zona que encabeza esa lista en cualquier plantilla, esté la gente sentada u levantando peso. Y porque es la respuesta que permite pasar de la encuesta a un programa en la misma semana: sabes qué zona, en qué puestos y con qué frecuencia.
Preguntas frecuentes
¿Qué preguntar en una encuesta de salud en la empresa?
Molestias por zona corporal y frecuencia con instrumentos validados, presentismo con cuestionarios como WPAI o WLQ, factores psicosociales si no hay evaluación previa, hábitos en formato general, y sobre todo preguntas accionables: en qué horario podrías participar, qué te lo impide hoy y qué te ayudaría más.
¿Cómo se garantiza el anonimato?
No pidiendo datos identificativos ni combinaciones que identifiquen, no desagregando por debajo de un tamaño mínimo de grupo, gestionando la encuesta a través de un tercero si el asunto es sensible, y explicando por escrito y con antelación qué se recoge y quién lo ve.
¿Con qué frecuencia hacer una encuesta?
Una amplia al año y, si se quiere seguimiento, un pulso corto de cuatro o cinco preguntas cada trimestre. Más frecuencia produce fatiga y baja la participación.
¿Se puede preguntar por el peso o la alimentación?
Se puede y no lo recomendamos. Es información sensible, aporta poco a la decisión y aumenta la desconfianza. La actividad física y el descanso en formato general sí son útiles y bien aceptados.
¿Qué hacer con los resultados?
Devolverlos en un mes o menos: qué ha salido en agregado, qué se va a hacer, qué no se va a hacer y por qué, y cuándo se volverá a preguntar. Ese cuarto punto es el que más credibilidad da, y la participación de la siguiente encuesta se decide ahí.
El siguiente paso
Si vas a lanzar una encuesta, merece la pena incluir las preguntas de horario y de barreras: son las que después permiten diseñar algo que funcione.
Y si todavía no quieres hablar con nadie: nueve preguntas, tres minutos y te decimos por dónde empezar.
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Cómo lo trabajamos
Contenido divulgativo dirigido a responsables de RRHH y dirección. No sustituye el asesoramiento de tu servicio de prevención de riesgos laborales, de tu gestoría ni una valoración sanitaria individualizada.