Teletrabajo
Cómo motivar la vuelta al trabajo presencial sin perder a la gente
Las vueltas a la oficina impuestas por decreto generan rotación y resentimiento. Las que funcionan tienen una cosa en común: dan una razón concreta para venir.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 8 minutos ·
La vuelta a la presencialidad es una de las decisiones que más conflicto ha generado en los últimos años. Y en la mayoría de casos, el conflicto no viene de la decisión sino de cómo se ha comunicado y de qué se ofrece a cambio.
Por qué genera tanto rechazo
Porque para muchas personas el teletrabajo no es una preferencia estética: es tiempo. Una hora y media diaria de desplazamiento son más de trescientas horas al año. También es conciliación, ahorro y, en muchos casos, mejor concentración.
Quitar eso sin dar una razón que se entienda se percibe como una pérdida neta de condiciones laborales. Y así es como se comporta la gente después.
Un mandato de vuelta sin razón explicada se lee como desconfianza. Y la desconfianza se devuelve.
Los motivos legítimos para pedir presencialidad
Existen, y conviene enunciarlos bien porque cuando se explican se aceptan bastante mejor:
- Trabajo genuinamente colaborativo: diseño, resolución de problemas complejos, sesiones creativas.
- Incorporaciones y formación. Aprender el oficio en remoto es mucho más difícil, especialmente para perfiles junior.
- Construcción de confianza en equipos nuevos o recién reorganizados.
- Trabajo que requiere presencia física por su naturaleza.
- Cohesión, con la condición de que se dedique tiempo real a ello y no simplemente a estar en el mismo edificio.
Lo que no es un motivo legítimo, y se nota: la desconfianza sobre si la gente trabaja, o el coste hundido de una oficina alquilada.
Lo que funciona
1. Dar una razón concreta por día de presencia
La diferencia entre "hay que venir tres días" y "los martes hacemos la sesión de equipo y la revisión conjunta" es enorme. Si alguien viene una hora en tren para hacer videollamadas desde una mesa peor que la de su casa, el mensaje que recibe es que la política es arbitraria.
2. Coordinar los días
Que el equipo coincida. Ir a la oficina y encontrarla vacía es la forma más rápida de destruir el argumento de la presencialidad.
3. Que la oficina merezca el viaje
- Espacios adecuados para trabajo concentrado, no solo mesas abiertas.
- Salas suficientes para videollamadas.
- Puestos ergonómicos de verdad: monitor externo, silla regulable, mesa a la altura correcta.
- Comida decente disponible.
- Y algo que se agradece más de lo que parece: que haya sitio para aparcar la bici o para ducharse si alguien viene en bici.
4. Compensar lo que se quita
Flexibilidad horaria, ayuda al transporte, comida, o cualquier otra cosa que reconozca que se está pidiendo algo. Una vuelta que solo resta se percibe exactamente así.
5. Escuchar antes de decidir
Preguntar al equipo qué necesita para que la presencialidad tenga sentido cambia bastante la recepción, siempre que la respuesta influya realmente en la decisión.
El riesgo de las dos categorías
En un modelo híbrido mal gestionado, quien está más presente gana visibilidad, información informal y oportunidades. Eso genera un sesgo que suele afectar más a quien tiene cargas familiares, y con frecuencia tiene componente de género.
Merece la pena comprobarlo con datos: ¿quién promociona y quién no según su patrón de presencialidad? Es una comprobación que casi nadie hace.
La parte física, que sí es medible
Es donde podemos aportar algo concreto en esta conversación. Con el teletrabajo hemos visto un aumento claro de consultas por dolor cervical y lumbar, con un patrón bastante repetido: mesa de comedor, silla de cocina, portátil sin elevar, monitor único y muchas más horas seguidas sin levantarse.
Es un problema real y tiene solución concreta:
- Revisión del puesto en casa, con recomendaciones prácticas y asumibles.
- Dotación mínima: elevador de portátil, teclado y ratón externos, silla regulable.
- Formación breve sobre organización de la jornada y pausas.
- Atención a quien ya tiene síntomas, antes de que se convierta en baja.
Y conviene recordar que las obligaciones del empresario en materia de prevención se extienden al trabajo a distancia, con el alcance que establece la normativa de teletrabajo. Ese punto debe revisarlo tu servicio de prevención.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
La política de presencialidad la decide cada dirección, y lo que aportamos es el argumento que suele faltar en esa conversación: lo que el teletrabajo ha dejado en las consultas.
Empezamos por la columna porque es lo que absorbe un puesto doméstico mal montado: cervicales y lumbar, con un patrón muy repetido. Y porque tiene una implicación práctica para esta conversación: si se pide volver a la oficina, esa oficina debería tener puestos mejores que los de casa. Si no los tiene, el argumento se cae solo.
Preguntas frecuentes
¿Cómo consigo que la gente vuelva a la oficina sin conflicto?
Dando una razón concreta por cada día de presencia, coordinando los días para que el equipo coincida, asegurando que la oficina merezca el viaje y compensando de algún modo lo que se quita. Un mandato sin razón explicada se percibe como pérdida de condiciones y se responde con rotación.
¿Cuál es el mayor riesgo del modelo híbrido?
Que se generen dos categorías, con más visibilidad y más oportunidades para quien está presente. Ese sesgo afecta especialmente a quien tiene cargas familiares y con frecuencia tiene componente de género. Conviene comprobar con datos si el patrón de presencialidad influye en las promociones.
¿La empresa es responsable del puesto de trabajo en casa?
Las obligaciones en materia de prevención de riesgos se extienden al trabajo a distancia, con el alcance que establece la normativa de teletrabajo, incluidos aspectos de evaluación y de dotación de medios. El alcance concreto debe revisarlo tu servicio de prevención y tu asesoría jurídica.
¿Ha aumentado el dolor de espalda con el teletrabajo?
En consulta vemos un patrón muy repetido de dolor cervical y lumbar asociado a puestos domésticos mal montados: mesa de comedor, silla sin regulación, portátil sin elevar y más horas seguidas sin levantarse. Es un problema con solución concreta y con efecto rápido cuando se aborda.
El siguiente paso
Si el teletrabajo os ha traído consultas por cuello y espalda, la revisión de puestos y la atención temprana es exactamente lo que hacemos.
Y si todavía no quieres hablar con nadie: nueve preguntas, tres minutos y te decimos por dónde empezar.
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Cómo lo trabajamos
Contenido divulgativo dirigido a responsables de RRHH y dirección. No sustituye el asesoramiento de tu servicio de prevención de riesgos laborales, de tu gestoría ni una valoración sanitaria individualizada.