Nutrición
Comedor y vending: cambiar el entorno rinde más que informar
Una charla de alimentación saludable tiene un efecto pequeño y breve. Cambiar lo que hay disponible y dónde está colocado modifica lo que la gente come sin que tenga que decidir nada.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 7 minutos ·
En nutrición en la empresa hay una diferencia grande entre lo que se hace y lo que funciona. Lo que se hace es informar: charlas, folletos, semanas temáticas. Lo que funciona es cambiar el entorno, porque la mayoría de las decisiones sobre comida no son decisiones: son automatismos condicionados por lo que hay delante.
Por qué informar rinde poco
No porque la información sea mala, sino porque casi nadie come mal por falta de información. La gente sabe que la fruta es mejor que el bollo. Lo que decide qué se come a las cinco de la tarde en una nave es qué hay en la máquina y a qué distancia está.
A eso se suma un factor que vemos mucho en turnos: el hambre a las cuatro de la mañana no se gestiona con conocimientos nutricionales, se gestiona con lo que esté disponible a esa hora.
Si la única cosa comestible a las tres de la madrugada es una máquina con bollería, el problema no es que a la plantilla le falte formación.
Lo que sí cambia el comportamiento
Las intervenciones sobre el entorno alimentario en lugares de trabajo tienen efecto documentado, y son bastante concretas:
- Disponibilidad. Añadir opciones adecuadas es más eficaz que retirar las demás. Si no hay fruta, no se come fruta.
- Colocación. Lo que está a la altura de los ojos y en primera fila se elige más. Es válido en la máquina y en la línea del comedor.
- Precio. Bajar el precio de las opciones saludables funciona. Subir el de las otras funciona también y genera conflicto: la primera vía es más sostenible.
- Tamaño de ración en el comedor, que determina la cantidad ingerida más de lo que la gente cree.
- Información en el punto de decisión, no en un folleto: el semáforo nutricional o las calorías en la propia máquina o en la carta.
- Agua accesible y gratuita, en cantidad y cerca. Es la medida más barata de toda la lista.
- Tiempo suficiente para comer. Una pausa de veinte minutos con cola en el comedor produce comida rápida y mala digestión. Es un asunto de organización, no de nutrición.
Vending: lo mínimo exigible
Al renegociar el contrato de máquinas, cuatro cosas que se pueden pedir y casi nunca se piden:
- Un porcentaje mínimo de referencias adecuadas: fruta, frutos secos sin sal ni azúcar añadidos, lácteos sin azucarar, bocadillos con proteína.
- Colocación: las opciones saludables en las filas centrales, a la altura de los ojos.
- Agua a precio simbólico o gratuita.
- Retirada de bebidas azucaradas de gran formato, o al menos disponibilidad de formato pequeño.
Un detalle práctico: estas condiciones se negocian en la renovación del contrato y no cuestan dinero a la empresa. Es una de las medidas de salud más baratas que existen y depende de que alguien se acuerde el día que se firma.
Comedor propio o cheque restaurante
Si hay comedor o catering, el margen es amplio: composición del menú, tamaño de ración, disponibilidad de verdura en la primera posición de la línea, pan integral como opción por defecto, y agua en la mesa. Se negocia con el proveedor y se puede incluir en el pliego.
Si hay cheque restaurante, el margen es menor y sigue existiendo: informar de qué opciones cercanas tienen menús equilibrados tiene un efecto pequeño pero real, sobre todo en personal nuevo que no conoce la zona.
Lo que hay que evitar
- Cualquier cosa que señale a personas. Pesar, medir o comentar el peso de nadie. Además de ser inapropiado, puede empeorar la relación de alguien con la comida.
- Retiradas bruscas y unilaterales. Quitar el café o las galletas de golpe genera un conflicto que consume más credibilidad de la que aporta la medida.
- Programas de pérdida de peso con objetivos públicos. Riesgo alto y beneficio dudoso.
- Charlas genéricas como única medida. Sirven de acompañamiento, no de intervención.
Qué se puede esperar
Con honestidad: cambios modestos en lo que se consume dentro del centro de trabajo, que es donde llega la medida. Nadie debería prometer efectos sobre indicadores de salud de la plantilla a corto plazo, y menos sobre absentismo.
Dicho eso, es un terreno donde el coste es bajísimo y la resistencia también, y donde una decisión tomada el día de firmar el contrato de vending sigue teniendo efecto tres años después sin que nadie tenga que hacer nada más.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
Este es probablemente el artículo de todo el blog donde nuestro papel es más pequeño: la alimentación en la empresa se resuelve cambiando el entorno, y eso se negocia con proveedores, no en una consulta.
Empezamos por la columna porque es donde sí podemos actuar y porque las dos cosas se refuerzan: el efecto de un programa de ejercicio sobre el dolor musculoesquelético es mayor cuando la alimentación acompaña, y la nutrición sola tarda años en verse. Cada palanca en su sitio y con su plazo.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se mejora la alimentación en el trabajo?
Cambiando el entorno más que informando: añadir opciones adecuadas, colocarlas a la altura de los ojos y en primera fila, bajar su precio, ajustar tamaños de ración, poner información en el punto de decisión, garantizar agua accesible y dar tiempo suficiente para comer.
¿Sirven las charlas de nutrición en la empresa?
Como acompañamiento, sí; como única medida, poco. Casi nadie come mal por falta de información: lo que decide qué se come a media tarde es qué hay disponible y a qué distancia está.
¿Qué se puede exigir en el contrato de las máquinas de vending?
Un porcentaje mínimo de referencias adecuadas, colocación de esas opciones en filas centrales y a la altura de los ojos, agua a precio simbólico o gratuita, y limitación de bebidas azucaradas de gran formato. Se negocia en la renovación y no cuesta dinero a la empresa.
¿Es mejor subir el precio de lo insano o bajar el de lo saludable?
Las dos vías tienen efecto, y bajar el precio de las opciones saludables genera menos conflicto y es más sostenible en el tiempo. Subir precios o retirar productos de golpe consume credibilidad.
¿Qué no debe hacerse en un programa de nutrición corporativa?
Nada que señale a personas concretas: pesar, medir o comentar el peso de nadie. Tampoco retiradas bruscas y unilaterales de productos, ni programas de pérdida de peso con objetivos públicos, que tienen riesgo alto y beneficio dudoso.
El siguiente paso
Si estás por renovar el contrato de comedor o de vending, es el momento de incluir estas condiciones. Podemos ayudarte a redactarlas.
Y si todavía no quieres hablar con nadie: nueve preguntas, tres minutos y te decimos por dónde empezar.
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Contenido divulgativo dirigido a responsables de RRHH y dirección. No sustituye el asesoramiento de tu servicio de prevención de riesgos laborales, de tu gestoría ni una valoración sanitaria individualizada.