Tratamientos y técnicas
Masaje deportivo: tipos y para qué sirve cada uno
Antes de competir, después, o entre sesiones. Cada momento pide una cosa distinta, y lo que el masaje realmente hace no es exactamente lo que se cuenta.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 7 minutos ·
El masaje deportivo es de las intervenciones más demandadas y de las peor explicadas. Funciona, pero probablemente no por las razones que se suelen dar.
Los tipos según el momento
- Precompetitivo. Breve —entre 10 y 15 minutos—, con maniobras rápidas y estimulantes. Se hace poco antes de competir, como parte del calentamiento. Objetivo: activación y preparación, no relajación. Un masaje profundo y largo antes de competir es contraproducente: reduce el tono justo cuando hace falta.
- Postcompetitivo. Suave y más largo, en las horas siguientes al esfuerzo. Objetivo: sensación de recuperación y bajada del tono. Evitar maniobras profundas sobre musculatura muy castigada en las primeras horas.
- De mantenimiento. Entre sesiones, en periodo de entrenamiento. Es el más terapéutico: se trabajan zonas de sobrecarga, restricciones de movilidad y puntos gatillo. Es el que más sentido tiene dentro de un plan.
- De recuperación tras lesión. Integrado en el tratamiento, para trabajar tejido cicatricial y musculatura compensadora.
Qué hace realmente
Aquí conviene separar lo que se dice de lo que está respaldado.
Lo que la evidencia sostiene: reduce la percepción de dolor muscular tras el ejercicio, mejora la sensación subjetiva de recuperación, disminuye el tono muscular a corto plazo y tiene un efecto claro sobre el sistema nervioso —relajación, mejor sueño, menor percepción de fatiga—.
Lo que no está sostenido: que "elimine el ácido láctico", que mejore de forma relevante el rendimiento posterior o que rompa adherencias mecánicamente.
El lactato se aclara solo en menos de una hora tras el esfuerzo, y además no es lo que produce las agujetas. Ese argumento lleva décadas repitiéndose sin base.
Que los mecanismos sean distintos de los que se cuentan no le quita valor. Un deportista que se siente recuperado, duerme mejor y percibe menos fatiga entrena mejor la semana siguiente. Eso es un efecto real.
Cuándo evitarlo
- Sobre una lesión muscular aguda, en las primeras 48-72 horas: puede aumentar el sangrado y empeorar el proceso.
- Masaje profundo justo antes de competir.
- Sobre zonas con inflamación aguda, calor y enrojecimiento.
- Ante sospecha de trombosis venosa profunda: pierna hinchada, caliente y dolorosa.
- Sobre heridas, infecciones cutáneas o zonas con alteraciones importantes de la sensibilidad.
Masaje y tratamiento: la diferencia
Un masaje de descarga y un tratamiento de fisioterapia no son lo mismo, aunque compartan manos y camilla.
El masaje trabaja la sensación y el tono. El tratamiento parte de una valoración, identifica por qué esa zona está sobrecargada y actúa sobre esa causa, normalmente con trabajo activo incluido.
Por eso la respuesta a "me doy masajes cada dos semanas y me sigue doliendo" suele ser la misma: el masaje está haciendo su trabajo —aliviar— y nadie está haciendo el otro, que es averiguar por qué ese músculo lleva dos años trabajando de más.
Dónde encaja en una temporada
Como herramienta de mantenimiento y de recuperación percibida, con más sentido en periodos de carga alta o de competición. Como sustituto del trabajo de fuerza y de la valoración de una molestia recurrente, no.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
Un músculo que necesita descarga cada dos semanas está haciendo un trabajo que no le toca. El masaje alivia la consecuencia; la causa está en el reparto.
Empezamos por la columna porque es donde se ve ese reparto entero. Un segmento dorsal que no rota, una cadera que no extiende, una pelvis que no se sostiene: cualquiera de esas cosas obliga a una musculatura a cubrir el hueco de forma permanente. Corregirlo es lo que convierte el masaje en algo puntual y agradable en lugar de en una suscripción.
Preguntas frecuentes
¿El masaje elimina el ácido láctico?
No. El lactato se aclara por sí solo en menos de una hora tras el esfuerzo y no es la causa de las agujetas, que se deben al daño muscular del trabajo excéntrico. El masaje sí reduce la percepción de dolor muscular y mejora la sensación de recuperación, que son efectos reales aunque por otras vías.
¿Es bueno un masaje antes de competir?
Uno breve y estimulante, de diez a quince minutos, puede formar parte del calentamiento. Un masaje profundo y prolongado justo antes de competir es contraproducente, porque reduce el tono muscular precisamente cuando se necesita alto.
¿Puedo masajearme una rotura muscular?
No en las primeras 48 a 72 horas: el masaje sobre una lesión muscular aguda puede aumentar el sangrado y empeorar el proceso. Más adelante, el trabajo manual sí forma parte del tratamiento, integrado con la carga progresiva.
¿Con qué frecuencia conviene un masaje deportivo?
Depende de la carga de entrenamiento y de la fase de la temporada; cada una o dos semanas es habitual en periodos de carga alta. Pero si una misma contractura vuelve siempre al mismo sitio, lo que hace falta no es más frecuencia: es averiguar por qué ese músculo trabaja de más.
El siguiente paso
Si el masaje te alivia dos semanas y luego vuelve, falta la otra mitad del trabajo. En la valoración buscamos por qué esa zona se sobrecarga.
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Si esto te está pasando
Leer ayuda a entender lo que te pasa. Lo que decide el tratamiento es una exploración: qué tolera hoy tu cuerpo y por dónde se puede progresar.
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Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración profesional individualizada. Si tienes dolor, el siguiente paso es una valoración real.