Hoy es Jueves y los Jueves son de Biomecánica.
El núcleo pulposo, ubicado en el centro del disco intervertebral, juega un papel esencial en la funcionalidad de la columna vertebral gracias a su capacidad para retener agua. Este comportamiento dinámico permite a la columna adaptarse a las cargas diarias.
El proceso de expulsión de agua:
Cuando aplicamos presión sobre la columna vertebral, como al estar de pie durante el día, el núcleo pulposo expulsa agua hacia el tejido esponjoso de los cuerpos vertebrales adyacentes. Este proceso, conocido como expulsión de agua, tiene varios efectos:
- Reducción del grosor del disco: Con el paso del día, el núcleo pierde agua, y esto disminuye ligeramente la altura de los discos intervertebrales.
- Reducción de la altura corporal: Al final del día, esta pérdida de grosor puede reducir la altura total de la columna en hasta 2 cm.
La recuperación de agua por la noche:
Mientras dormimos, en posición horizontal, la presión sobre la columna disminuye, lo que permite que el núcleo pulposo atraiga agua de nuevo hacia su interior. Este proceso tiene efectos importantes:
- Recuperación del grosor del disco: El disco recupera parte de su altura perdida durante el día.
- Mayor flexibilidad por la mañana: Al estar mejor hidratados, los discos intervertebrales son más flexibles al inicio del día.
Es por esto que solemos ser ligeramente más altos por la mañana que al final del día.
El impacto del envejecimiento:
Con el paso del tiempo, el núcleo pulposo pierde su capacidad para atraer agua de manera eficiente, lo que tiene consecuencias significativas:
- Menor hidratación del disco: Esto reduce su estado de precompresión, afectando tanto la flexibilidad como la capacidad de absorber impactos.
- Pérdida de estatura: La disminución de la hidratación y grosor de los discos contribuye a la pérdida de estatura en las personas mayores.
Efectos de la carga constante:
Investigaciones han demostrado que la aplicación de una carga constante sobre el disco intervertebral genera cambios en su grosor:
- Deshidratación progresiva: El núcleo pulposo pierde agua de forma gradual, reduciendo el grosor del disco de manera no lineal.
- Recuperación limitada: Aunque el disco puede recuperar parte de su grosor tras retirar la carga, este proceso es lento y no siempre completo.
Si estas cargas y descargas ocurren con demasiada frecuencia, el disco no tiene tiempo suficiente para recuperarse, lo que contribuye al envejecimiento prematuro del disco intervertebral.
Conclusión:
El proceso de migración de agua en el núcleo pulposo es fundamental para la salud de nuestra columna vertebral. Cuidar de nuestra postura y evitar cargas excesivas repetidas puede ayudar a preservar la funcionalidad y flexibilidad de los discos intervertebrales, especialmente a medida que envejecemos.
